martes, 3 de marzo de 2009

MECANIZADO




Caminabamos por estas calles para cumplir una promesa. No esperabamos encontrar nada nuevo, lo de siempre, mucha gente, muchas cosas, mucha suciedad... pero mucha vida también; de hecho, fue al salir de Nobo jibon (nueva vida en bengalí), nuestra promesa, mi promesa a Rober y Marta, cuando empecé a ver por el suelo aquello que me parecían virutas de mecanizado.
La primera vez no le dí importancia, imaginaciones mías -me dije- eso es que tienes ganas de acción. Pero claro, cuando lo que ves se repite, y se repite y ves ya virutas por todas partes es cuando la curiosidad que todos llevamos dentro empieza a reclamar su papel en la obra. Así que, cual perro policia, me puse a mirar por todas aquellas bocacalles que cruzaba, todas las puertas y me encontré con que aquello era una calle dedicada al mecanizado. Pude ver varios tornos y fresadoras en lugares más adecuados para vacas, cabras, ovejas y cerdos. Pude ver montañas de virutas que se estaban cargando en camiones y que terminarían en alguna de las acerías que hay cerca de Kolkata. Pidiendo permiso antes, hice una foto a este artesano del torno, y va dedicada a Ramón (no puedo por menos que poner que no quieres reconocer que el lechazo de Palencia es mejor que el de Aranda), y puestos a dedicar, a toda la gente que trabaja en fábricas.
Lo que más me llamó la atención fue como no se necesitan unas grandes instalaciones para empezar, con mucha infraestructura de por medio. Para ellos, para este tornero en concreto, simplemente una choza de unos 8 metros cuadrados de paredes de adobe, que en otro tiempo glorioso fueron pintadas de blanco, con una toma de luz (vaya usted a saber si recibe factura por ello), y su saber hacer, le bastan y sobran para crear piezas y ganarse así la vida. Ambición medida.

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